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Newsletter 1 - Marzo de 2011


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Trabajo es igual
a Felicidad

b2 "Cuando cambias la manera en que ves las cosas,
las cosas a las que ves cambian."

Anónimo
Por: Santiago Mariño

Al leer de golpe el título de este artículo Ud. habrá sentido algo en su interior. Ese algo que sintió como un flechazo, sin sesgo y sin analizarlo, es un buen indicador acerca de cómo Ud. se relaciona con su trabajo. Lo ideal sería que Ud. sintiera que eso que lee es verdad, pero en la práctica vemos que para la mayoría de la gente “Trabajo es igual a Felicidad” se siente como una ironía. Si Ud. no se cuenta dentro del grupo de personas a quienes les da lo mismo un lunes en la mañana que un viernes en la tarde, es posible que se esté identificando con el aspecto irónico del título.

Si pasamos cerca del 30% de nuestro tiempo trabajando, ¿no sería lógico suponer que esa enorme porción de nuestra vida debiera resultar satisfactoria, o en el peor de los casos neutra, pero no una molestia u obligación?

Una de las disciplinas a las que Peter Senge se refiere en su conocido libro La Quinta Disciplina es los modelos mentales. Los modelos mentales son esquemas sobre los que construimos nuestra manera de pensar, la cual usamos para interpretar la realidad. Y a su vez, estos modelos mentales se cimientan en nuestro sistema de creencias. En lo que se refiere al trabajo, el modelo mental generalizado está cimentado en la creencia personal que cada quien tiene acerca de lo que es el “éxito”. Desde que entramos a la adolescencia, comenzamos a ser bombardeados por todos los flancos con información que nos educa dentro de un sistema de creencias social, el cual nos vende una idea del éxito como algo externo a nosotros, algo “para mostrar”.

Muy rara vez uno concibe al éxito como algo que debe surgir primero internamente, ser un hecho dentro de nosotros, para luego ser exteriorizado: La felicidad exterior es el reflejo de la felicidad interior. Nuestra cultura occidental, orientada hacia afuera, nos enseña el camino inverso: La felicidad interior es reflejo de la felicidad exterior. Este último paradigma es la gasolina que mueve el motor del consumismo, y la gran mayoría de nosotros aún trabajamos motivados hacia ser felices primero por fuera, por lo que nuestro principal incentivo sigue siendo el dinero “para comprar cosas”.

Sin embargo, está ampliamente demostrado por cualquiera de nosotros, que esa idea no solo es falsa sino que además es absurda. Tan absurda es, que cuando no tenemos dinero sufrimos por no tenerlo, y cuando lo tenemos sufrimos por miedo a perderlo. Así el dinero, que es algo creado al servicio de la comodidad del ser humano, se vuelve un círculo vicioso de incomodidad con fugaces momentos de disfrute.

La mayoría de la gente es consciente de esta contradicción alrededor de la idea del dinero, y lo es porque la ha experimentado por sí misma. Pero surge entonces la pregunta: ¿Y cómo hago para sentirme feliz interiormente? La respuesta es: trabajo. Sí, trabajo en sí mismo, trabajo hacia adentro.

El primer y fundamental paso para un trabajo interior eficaz es la revisión de nuestros modelos mentales. La guía de un coach o de un consultor será un apoyo útil para la mayoría de las personas, aunque no es absolutamente necesario, pues la verdad ya existe dentro de cada uno de nosotros y el coach básicamente lo que hace es ayudarnos a identificarla… pero no nos la proporciona. Un proceso de interiorización debe ir acompañado además por una observación consciente y juiciosa de nuestras reacciones y nuestros pensamientos, y claro, eso implicará cierto desacomodo pues nos veremos abocados a desapegarnos de sensaciones conocidas.

Es importante tener presente que cuando las cosas no andan como queremos, no es porque las cosas “sean” malas sino más bien que “nos parecen” malas. La afirmación “las cosas están mal” nos quita el poder puesto que no podemos hacer nada para cambiar la realidad que es en el presente. En cambio, al afirmar que “las cosas me parecen malas” nos estamos devolviendo el poder a nosotros mismos, pues sí podemos cambiar nuestro parecer ante una misma realidad. Ese es nuestro real libre albedrío.

Bien dice el popular adagio “Cuando cambias la manera en que ves las cosas, las cosas a las que ves cambian”. Al fin de cuentas, el poder siempre ha estado dentro de nosotros.



ACERCA DEL AUTOR

Santiago Mariño es Diseñador Industrial con formación en Marketing, Coach y Consultor con énfasis en cambio personal y cambio organizacional. En la actualidad es el director de SantiagoMariño - Inteligencia del Cambio. Para mayor información acerca del trabajo de Santiago Mariño, por favor haga click aquí.


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